El secreto de la pirámide

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Un vistazo nostálgico a uno de los más entrañables “pastiches” sobre Sherlock Holmes

Quien crea que no se puede hacer un buen producto cogiendo lo que más nos gusta de un original y dándole una forma tan extravagante como poco ortodoxa tiene que ver esta osada joya realizada por Disney. Estrenada en 1985, este filme es, ni más ni menos, que la recreación de una improbable infancia de Sherlock Holmes, en concreto del año en el que este se definió, a todas luces, tal y como sería más adelante.

El objetivo estaba claro: acercar al público infantil un personaje que, a priori, no está pensado para ellos. Sí, por mucho que nos cueste coger perspectiva con algo tan conocido como este célebre detective, hay que reconocer que un cocainómano misántropo y maniático no es, desde luego, el protagonista ideal para una historia destinada a los niños. Sí, es fascinante para los adultos y los adolescentes, pero no es que tenga mucho valores educativos.

La gracia, al mismo tiempo, está en que en El secreto de la pirámide no nos encontramos con un Holmes edulcorado. A los guionistas les debió parecer suficiente con presentar a un Holmes joven, todavía alejado de la drogadicción, pero igualmente huraño, temperamental e impertinente. A día de hoy, estoy convencido, sería impensable estrenar una película en la que el protagonista, menor de edad, se iniciase en el hábito de fumar en pipa.

No es el único elemento chocante para una película destinada al público infantil: las alucinaciones que sufren las desdichadas víctimas del culto a Rametep (o como se escriba) dan pie a las escenas más escalofriantes que haya visto nunca en el cine, y los escenarios victorianos, en general, son lúgubres y siniestros a más no poder. La trama, en la misma línea, tiene su complejidad y está llevada con buena mano. Ya solo por ello resulta maravillosa. Incluso la aparición de una máquina voladora se acepta con tal preparo.

Como guinda de todas estas peculiaridades, El secreto de la pirámide es una película construida a base de guiños implacables a la creación de Arthur Conan Doyle. En la hora y pico que dura el filme, es decir, en un par de semanas de la vida de Holmes, este va acumulando sin pestañear todos los elementos distintivos que le han hecho famoso. Todos.

Por supuesto, con este planteamiento creo que ni siquiera los guionistas esperaban que nadie se tomara en serio la idea de que fuera un pasado plausible para el personaje. En cualquier caso, tampoco se trata de eso, sino de disfrutar con las incesantes referencias mientras se pasa un rato entretenido.

A mi modesto parecer, aunque solo fuera por la sugerente idea de la conspiración de un culto egipcio en el Londres victoriano, la película vale mucho la pena. Lo de menos es que sea fidedigna o exagerada hasta lo caricaturesco. Digamos que la obra de Doyle es, simplemente, una fuente de inspiración omnipresente.

Muy recomendable para quien busque una historia de este estilo. La fotografía y los efectos especiales, a pesar del tiempo transcurrido, han envejecido con inusitada elegancia, y las interpretaciones son muy meritorias.

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virgensuicida
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Adoro esta peli y me ha encantado tu artículo :-)

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Shilar
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 Creo que es una película sin edad. Me refiero a que es una película con la que puede disfrutar todo el mundo independientemente de la edad que tenga.

Y creo que la puede disfrutar tambien todo el mundo  aparte de lo que le guste o le deje de gustar Sherlock Holmes. Para mi es un homenaje tanto al autor como al personaje, y una gran película hecha para disfrutarla con una sonrisa en los labios. 

Me ha gustado mucho tu comentario, y como ves, coincido plenamente contigo.

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