Indispensables, sí.
Introducción
Bienvenidos al universo de deporte y violencia gratuita de Brutal Ball
Hartos los dioses del Caos de ver cómo los espectáculos de devoción devenían más y más estrictos, acartonados, reglamentados, codificados y monopolísticos, insuflaron visiones de gloria deportiva a Nag Bag, el más humilde de los goblins, a través de los sueños producidos por el alcohol y el impacto de su cráneo contra el barril que contenía este. Y, contra todo pronóstico, la lamentable criatura consiguió llevar su palabra a las masas.
Así nació el Brutal Ball, el juego de violencia caótica con fines deportivos que se desarrolla en un estadio octogonal y que enfrenta a cuatro equipos de improbables seres cubiertos de púas obsesionados con cuatro vejigas de cerdo.
O, al menos, así lo cuentan los bardos románticos, los escribas apoltronados y otros profesionales igualmente esclavos de la superstición más abominable. Otros habitantes de la Ciudadela, menos crédulos y más contestararios, sostienen que el Brutal Ball es un invento de las grandes corporaciones —especialmente de las dedicadas a la fabricación de refrescos y aperitivos nocivos para la salud— y de los poderes gubernamentales para distraer a sus ciudadanos y convertirlos sutilmente en una masa dócil y aborregada. Lo cual, obviamente, no tiene pies ni cabeza, puesto que en la Ciudadela nunca se han necesitado métodos sutiles para el control de grandes masas descontentas. Los látigos y las porras han gozado de una gran popularidad entre los capataces desde la noche de los tiempos...
¿Sabias qué...
...nadie sabe con certeza el origen etimológico del término Brutal Ball?
Algunos creen que hace referencia a los balones —con frecuencia cubiertos de púas y remaches— que hay en juego durante los partidos. Otros, al baile violento que representa este deporte. La mayoría, que no tiene sentido pensar en etimología cuando tienes la oportunidad de disfrutar con un partido palpitante y salpicado de dientes y huesos rotos.
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Esperando a ver el reglamento
Por cierto, que grandes los ¿Sabias qué... no podían faltar.
“Quien vence sin obstáculos vence sin gloria”