Endless Nights

Imagen de Anne Bonny

Reseña de esta obra de Neil Gaiman realizada con Craig Russell, Milo Manara, Miguelanxo Prado, Barron Storey, Dave McKean, Bill Sienkiewicz, Glenn Fabry y Frank Quitely

Endless Nights es uno de los proyectos tardíos sobre los Eternos. Estos personajes estaban ya institucionalizados dentro del mundo del cómic pero, según comenta Gaiman en la introducción de la obra, el autor sentía que todavía había cosas que contar sobre ellos. De este modo, y atraído por la posibilidad de realizar un proyecto conjunto con numerosos artistas de renombre internacional, Gaiman se lanzó a estas Endless Nights.

 

La obra en sí se compone de siete historietas independientes centradas en un único Eterno cada una de ellas. En común tienen el guión de Neil Gaiman, que sirve de tenue hilo conductor, y la rotulación de Todd Klein, un trabajo que merece mención propia por la profesionalidad y la capacidad de transmisión del mismo. Constituye una obra de ilustración en sí y ayuda a caracterizar los tonos y los personajes.

 

A parte de este nexo común, las historias que componen Endless Nights son muy distintas y reflejan cada una el espíritu de su ilustrador y del Eterno que retratan. En orden de aparición en la antología son las siguientes:

 

Death: Un guión ingenioso en el que se entrecruzan dos mundos bajo la presencia de ese personaje tan inevitable y misterioso que es la Muerte y ambientado en el privilegiado marco de Venecia. Apoyándose en él, P. Craig Russell ilustra un cómic de trazos limpios, presentación clásica y una gran efectividad narrativa, que Lovern Kindzierski se encarga de colorear siguiendo la misma línea. Gaiman pone de manifiesto en esta historia dos cosas: su gran capacidad narrativa y su plena consciencia de a dónde ha llegado. Este último hecho le permite hacer incisos en la historia totalmente innecesarios, pero que se disfrutan por su simple calidad de cuentista.

 

Desire: Como no podía ser de otra forma, Milo Manara es el encargado de dotar de vida a esta historia sobre Deseo. Con su bien conocida habilidad gráfica para el erotismo y la sugerencia, el italiano da forma al guión de Gaiman, brindando al lector una historia sobre celtas en las que la muerte y la vida se entrelazan bajo los auspicios de este importante Eterno, uno de los motores del mundo.

 

Dream: La onírica historia sobre Sueño ha disfrutado de los trazos mágicos de Miguelanxo Prado para dar al escenario esa mezcla de absurdo plausible que requería el concilio de las fuerzas del universo. Un marco de lo más extraño para plasmar una historia de amor original y con tintes clásicos que hacen pensar a las tragedias griegas que involucraban deidades.

 

Despair: En esta obra –llamarlo historieta no me parece adecuado- Barron Storey y Dave McKean dan una vuelta de tuerca al modo narrativo de los cómics. La Desesperación es el tema central, y ésta se presenta y se transmite con una fuerza inusitada a través de breves historias que no son ni cómics ni relatos. Recuerdan a esos collage que hacen los locos en las películas de policías y que resultan siempre tan inquietantes. Un experimento muy logrado, sin duda, que desazonará considerablemente al lector.

 

Delirium: Después de la anterior historia, y enfrentándonos a Delirio, cabía esperar cualquier cosa. Sin embargo, y dentro de lo que cabe, las ilustraciones de Bill Sienkiewicz y el guión de Gaiman retoman un registro más clásico. La historia, a pesar de todo, es delirante, pero el espectador permanece fuera de ella, acompañando a la protagonista a través de su absurdo cotidiano a una prudencial distancia. Menos fuegos artificiales en una historia que funciona igualmente bien.

 

Destruction: En esta historia sobre Destrucción, nos encontramos de nuevo con un dibujo clásico, casi de cómic europeo. Glenn Fabry a los lápices, y Chris Chuckry al color, dejan que el guión de ciencia ficción elaborado por Gaiman lleve la voz cantante, sirviendo de meros vehículos de la narración. Quizá menos impresionante por ello, la historieta, sin embargo, tiene un ritmo fabuloso y conduce implacable a su terrible final. Un nuevo juego desgarrador sobre la naturaleza humana.

 

Destiny: La historia que cierra esta antología es una de ésas que merece la pena leer con calma. En ella acompañamos a Destino en su ciego y majestuoso deambular por sus dominios. Frank Quitely (que parece que haya un juego de palabras con su apellido y la historia) nos lleva de la mano con unas ilustraciones sobrias e impresionantes dentro de cánones muy clásicos, dotando al guión de Gaiman de toda la fuerza que requería.

 

 

En definitiva, Endless Nights es una antología donde prima la calidad. La originalidad de los guiones de Gaiman es indiscutible, y el trabajo realizado por los ilustradores, cada uno dentro de su estilo, está a la altura o incluso supera al del instigador de la obra. Los materiales adicionales incluidos en la edición de Vértigo (introducciones, biografías y notas de intención) completan el conjunto convirtiéndolo en una especie de novela gráfica indispensable para los que les gusta indagar en el mundo del cómic. La ejecución técnica de la misma, tanto a nivel de papel como de encuadernado, no decepcionará ni a los más exigentes.

 

 

Autor

 

Neil Gaiman nació el 10 de Noviembre de 1960 en la ciudad de Portchester, Inglaterra y se crió en Sussex. De niño, su mayor sueño era convertirse en escritor y por ello no acabó los estudios y se puso a trabajar colaborando en diversas publicaciones como crítico, articulista o entrevistador. Una de esas entrevistas, con Alan Moore, le cambió la vida: despertó en él su antigua afición por los comics y empezó a plantearse la posibilidad de escribir historias para este medio, instruido por Alan Moore.

 

Después de un par de trabajos de rodaje, en 1986 conoce a Dave McKean, joven dibujante de peculiar estilo y juntos crean su primera novela gráfica, "Casos Violentos". Por aquella época, el éxito de Alan Moore con "La cosa del pantano", lleva a los editores de DC Comics a buscar nuevos talentos en las islas británicas.

 

Éste comienza su recorrido por el mercado americano en 1988 con "Orquídea Negra", y la editora Karen Berger, contenta con el resultado, sugiere al guionista británico una serie mensual. Para ello, Neil decide crear un personaje nuevo, basado en el folklore anglosajón llamado Sandman, quien se desenvolvería en un ambiente sobrenatural y onírico, alejado del típico cómic de superhéroes predominante en el mercado. A lo largo de 75 números Gaiman recrea la vida de este personaje, de sus hermanos, Los Eternos, sus amores, su carácter orgulloso, su figura dramática y los cambios que le acontecen a su pesar. La serie desde su publicación no ha dejado de cosechar premios y reconocimientos en todo el mundo.

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