
Nada tenía, salvo la satisfacción que le producía su arte; era bueno y lo sabía, y cosechó grandes logros con los que, en soledad o en la pactada compañía de una vida disoluta, seguía alimentando su soberbia. Y así continuó, hasta que cierta mañana, tras una noche de excesos, despertó preso a perpetuidad de las limitaciones de la ceguera.
A los pocos meses estaba viviendo en la calle. Apenas conservó una gubia, con la que se distraía tallando rudimentarias figuras que terminaba por regalar a los curiosos críos que se interesaban en lo que hacía. Fue así como se corrió la voz, y docenas vinieron a pedirle algo. Desde ese día al menos un niño entraba en su casa con el regalo del mendigo ciego que hacía juguetes. Al principio algunos padres se mostraron reticentes, pero al conocerlo perdieron cuidado.
De forma natural, como sucede con lo que no se busca, el que fuera un ebanista con futuro ocupó un lugar en el corazón del pueblo; los ayudaba, y éstos a cambio le daban comida o prendas de abrigo. Dicha labor lo acercaba a lo que fue, y con eso y saberse apreciado era feliz.
La lástima se tornó cariño, y llegó a ser parte de las familias, no faltando quien pusiera un plato para él en su mesa. El huérfano se sintió hijo y hermano de muchos, y tío de más de un centenar, cuyos nombres aprendió y distinguía por la voz.
Siempre había buscado la felicidad sin hallarla, y cuando más lejos se creyó de ella, ésta lo encontró a él.
Comentarios
Bonita fábula, y bonita moraleja.
Pero se me queda algo cortita, para una historia que podría dar para más.
La felicidad es una actitud, no una circunstancia.
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Lindo relato, Palabras, me gusta la sencillez de estilo y la dulzura en la expresión. Lo negativo —desde mi perspectiva— es que se trata de un relato demasiado lineal, sin altibajos, sin clímax; se lee de corrido y poco se percibe del mundo psíquico del prota. Tal vez si hubieras trabajado un poco más en este aspecto, el final, cuyo mensaje resulta tan hermoso y gratificante, hubiese golpeado más en la sensibilidad del lector.
Saludos y éxitos.
"Habla de tu aldea y serás universal."
Contento de que te guste, Léolo, y que cosas más bnitas me dices. Espero que sea de corazón y no para recuperar esa pasión que se enfrió tiermpo atrás.
Un abrazo. Nos leemos
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Ese Félix
Este miscro lo escribí hace mucho para un concurso con tope de palabras y tuve que hacerle una poda bestial. Como dices creo que dificilmente se podría sintetizar más sin que perdiera matices.
Un abrazo. Nos leemos
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No le sobra ni le falta ni una palabra, palabras. Muy bien.
¡Bienvenidos a nuestro bodriorama! ¦ ¦
Bonita fábula, palabras. Relato condensado que nos habla de la felicidad y su búsqueda. Al ser tan breve, adquiere una curiosa impersonalidad que al mismo tiempo lo hace universal.
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