Escenario de cinco minutos

Imagen de Destripacuentos

Breve comentario sobre el cómo montar unos socorridos fondos de escenografía para librar batallas o de cómo el papel de arrugas te saca de algún apuro con sencillez y sin pretensiones

 

Uno de los grandes quebraderos de cabeza de los aficionados a las batallas de miniaturas que no disponen de mucho espacio en su casa es el cómo montar un escenario rápidamente, de modo que se pierda todo el fin de semana sólo en preparativos, y que quede medianamente bien.

 

Como solución hay dos líneas base. La primera es abandonar e irse a la tienda especializada de toda la vida y jugar con la escenografía que tengan preparada ellos. La segunda es invertir una pasta en escenografía prefabricada y en gente que la pinte y la monte.

 

Sin embargo, como imagino que habrá gente que no sea rica y que quiera montar su escenario en su casa, me he animado a escribir este artículo. Además, las fechas caen que ni pintadas, porque todo gira en torno a un elemento que saqueé del Belén paterno: el papel de arrugas. Con un poco de suerte, quizá podáis recuperarlo del trastero o comprarlo de saldo en un todo a cien.

 

Aceptémoslo, en el asunto de montar escenarios de batallas todavía podemos aprender de nuestros predecesores, los aficionados a los belenes. En concreto, son consumidores de materiales muy similares a los nuestros en muchos aspectos. Y uno muy útil, o que al menos a mí me lo resulta, es precisamente este papel de arrugas.

Al parecer está pensado para sustituir al corcho en la elaboración de belenes y consiste en un papel medianamente grueso que, en una de sus caras, presenta una superficie rugosa y pintada en tonos ocres.

 

Su utilización es muy sencilla: se coloca directamente sobre la superficie que se quiera cubrir o sujeto entre la pared y dicha superficie. Luego se arruga. Y cuanto más se arruga -de ahí viene el nombre- más rocoso se vuelve su aspecto. En esta dirección no hay límite, así que si se quiere conseguir un terreno realmente accidentado es sólo una cuestión de paciencia (sobre todo cuando se juegue y se vayan despeñando todas las unidades cada cinco minutos).

 

Para lo que nos interesa a nosotros, es decir, librar batallas sobre un escenario, resulta especialmente útil para crear fondos, colinas, accidentes geográficos grandes y terrenos inaccesibles.

Hablar de técnica tal vez sea algo pretencioso, pero, a la hora de montar un escenario con este material, la idea es colocar una base sólida (por ejemplo, tres cómics de tapas duras clásicos dan una buena altura de colina para Warhammer) en el emplazamiento adecuado y después cubrirla con el papel.

 

Si el accidente geográfico va a ser “terrero intransitable”, uno puede dar rienda suelta a su creatividad arrugando. Por ejemplo, para crear el risco en mitad de la mesa de juego, me pillé una lata de leche en polvo y la cubrí con papel de arrugas. Creo que da bastante el pego como “peñasco de Arizona”.

 

Si, por el contrario, queremos que el elemento de escenografía sea transitable por las miniaturas, la superficie tiene que ser estable y más bien plana. Cómics, libros y cajas son objetos bastante indicados para estos menesteres y pueden permitir juegos de alturas bastante interesantes.

Bien es cierto que para las fijaciones es más interesante poder clavetear o grapar el papel de arrugas a la superficie, pero siendo que el artículo va dirigido a gente con poco espacio y tiempo, no creo que abunden los tableros destinados únicamente a jugar y susceptibles, por lo tanto, de ser perforados. Es por ello que se pueden sustituir grapas y otros elementos punzantes por cinta adhesiva -transparente, a poder ser-. Sé que en las fotos parece cantar mucho, pero es por el reflejo del flash. Durante las partidas se ve más bien poco. Creo, además, que es una solución más adecuada que la cola, con la que termino montando unas chabisqueras de órdago.

 

Finalmente, cabe decir que el precio del papel de arrugas es relativamente bajo. Cuando uno compra el rollo puede desconfiar -sobre todo si sólo piensas usarlo una vez al año para el Belén-, pero sale una gran cantidad y puede dar mucho juego. Además es ligero y fácilmente comprimible.

 

Obviamente, no tiene el acabado de otros elementos de escenografía, pero, a mi parecer, se puede combinar fácilmente con éstos y, ya de entrada, permite salirse de los escenarios planos o llenos de variopintos elementos salidos de las viejas cajas de juguetes o de la misma basura.

 

Y hasta aquí el papel de arrugas. Corto el artículo, lo sé, pero ¿qué lógica tendría hacer un artículo largo para montar un escenario en cinco minutos?

 

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