Ciudadelas

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Reseña del juego de cartas de Bruno Faidutti

Ciudadelas es un juego de estrategia para entre dos y siete jugadores. No depende demasiado del azar (tan solo a la hora de robar cartas, que tampoco es poco), sino sobre todo de las decisiones que vamos tomando para construir nuestra ciudadela, las cuales han de adaptarse a nuestros compañeros de mesa tanto como a sus progresos.

Ciudadelas - Juego de cartasLa mecánica es sencilla. Cada turno, vamos a encarnar a un personaje distinto que elegiremos en secreto y sucesivamente, de tal forma que, cuanto más tarde lo hagamos, menos elecciones tendremos y, lo que es igual de importante, menos información tendremos sobre los personajes en juego y quién ha podido tomarlos. Estos personajes tienen cualidades especiales, desde una cierta prioridad para la siguiente mano (representada por la corona) a la posibilidad de ganar dinero adicional o de eliminar adversarios. Sus arquetipos son tan claros que es fácil integrar qué hacen, incluso cuando no somos jugadores veteranos. Así, el ladrón puede robar sus monedas de oro a otro personaje, mientras que el obispo puede proteger nuestra ciudadela del condottiere, un mercenario que puede destruir edificios.

Luego, llegado nuestro momento, podremos hacernos con cartas o con dinero. Las cartas muestran los edificios que podemos construir mientras que el dinero permite pagarlos, con lo que resulta evidente que hay que encontrar un buen equilibrio entre ambas cosas, así como adaptar la elección de nuestro personaje dentro de nuestras posibilidades: el mercader nos permitirá obtener, cómo no, más dinero, mientras que el arquitecto nos facilitará la construcción. Evidente.

Ciudadelas - Juego de cartasUn tercer factor importante es que los edificios son variados en su coste y características (no demasiado tampoco, pero hay algunos que dan ventajas adicionales, llamados “maravillas”) y que, al final, la partida la gana no quien termina antes de construir su ciudadela, sino quien la construye más variada, con mejores edificios y en mejores condiciones; las reglas para este conteo, de nuevo, son muy sencillas: hay códigos de colores para los tipos de edificio (que se corresponden, además, con ciertos personajes), el precio en monedas del edificio, groso modo, nos dice su nivel, etc.

La gracia de Ciudadelas es cómo todos estos elementos se ponen en marcha sobre la mesa de juego. Las reglas son sencillas pero las posibilidades son múltiples. Algo que resulta muy agradable es que es difícil quedarse atascado, pero, al mismo tiempo, es fácil que nos adelanten en nuestros planes. La elección de personajes es crítica, pero las rondas se suceden rápido y, tengamos o no el idóneo, siempre se puede hacer algo. Por mal o bien que nos vaya, no hay que desesperarse ni bajar la guardia: la inercia de los eventos no es tan determinante como en otros juegos.

El factor humano es determinante también, por lo que hay que mantenerse atento durante las partidas y valorar bien a los otros jugadores. Esto, que sin duda lo hace muy entretenido, es también un polvorín para quienes se toman demasiado a pecho las cosas, llevan mal las conspiraciones o los faroles o, simplemente, tienen mal perder.

En definitiva, Ciudadelas es un juego ágil, encarnizado, donde la táctica se premia, pero también el don de la oportunidad. Por su ritmo y las interacciones que fomenta, se puede tildar de trepidante. Además, es muy fácil de aprender la mecánica y, aunque los jugadores veteranos sin duda le sacan mucho más partido, desde el principio es posible manejarse con solvencia. Su formato, muy transportable, es otro gran punto a favor. Muy recomendable.

Ciudadelas - Bruno Faidutti - Juego de cartas

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