
Reseña de la novela de Scott Sigler
Cuando leí hace un par de meses de qué iba el argumento de este libro, la primera impresión me hizo pensar rápidamente en otra novela, la de Odio de David Moody, basándome claro en el tema de la violencia. Cuando me llegó este libro de la editorial y lo abrí para leerlo, no sabía cuán equivocado estaba.
El libro está dividido en tres partes argumentales: el policía que investiga los casos de infectados y que al descontrolarse matan a todo humano que tienen a su alcance, la de la epidemióloga que se cruza con el policía y es la encargada de averiguar qué está pasando con esos violentos y la tercera, que es el personaje sobre el que gira la parte fuerte de la trama, que no es otro que Perry Dawsey, un tipo violento ya de por sí y que no necesita de infecciones para ejercer su violencia a pesar de que está en recuperación. Al inicio de la novela y al ir presentando los diferentes escenarios y personajes, los capítulos que nos explican las diferentes fases de desarrollo del supuesto virus se podrían haber juntado en uno sola, pero claro, al ir desarrollando la parte de Perry debe introducir poco a poco por qué se comporta así, lo que lleva en su interior. Pero vamos, que lo lees rápido para llegar a ver cómo está Perry y que está haciendo en cada momento. Pocos personajes de mis últimas lecturas me han calado tanto como éste.
La descripción de sus actos y sobre todo el desenlace bien podría dar para una película gore mezcla de ciencia ficción y sangre por doquier. El tipo está chalao y como tal se comporta, pero en el fondo tiene una sangre fría y una manera de actuar que lo hace simpático. Este aura que despliega es la que deja en las tinieblas a los otros dos acompañantes, sobre todo a la doctora, que no se termina de saber qué papel tiene en la historia, no así como el policía, que al menos participa en la acción y en el seguimiento de los casos de violencia.
A diferencia de Odio que se apoyaba más en la observación, primero desde fuera y después dentro de los infectados, del nacimiento de la violencia, aquí nos la plantan en la cara desde el inicio de la historia de Perry, contando cómo se controla primero y cómo da rienda suelta -o mejor dicho contra quién ejerce- a esa mala leche, que por no desvelar nada del argumento, sólo diré que es toda una sorpresa fresca dentro del entramado, y no sólo eso, sino incluso que parece que el escritor esté más chalao que el propio protagonista.
Es también un libro que se lee con bastante gana, que si bien sobraría alguna de las partes -sobre todo de la doctora-, al ser los episodios de corta extensión hacen que llegues pronto a la parte psicótica, que es la que realmente hace subir la nota al libro. Por ello os lo recomiendo; no sé si habrá continuación, pero Dawsey da mucho juego y bien merece una película a la altura de su personaje.
Autor
Scott Sigler nació y se crió en Michigan. Heredó de su padre el amor por las películas clásicas de terror y de su madre, profesora de escuela, el interés por la lectura. Sigler escribió su primera historia de monstruos, Tentáculos, a los ocho años. Se graduó en periodismo y publicidad y fue recolector de fruta, reportero de deportes, responsable de marketing para una empresa de software y vendedor de guitarras, antes de crear su propia web y autopublicar sus libros en formato podcast (audio).
Sinopsis
En sus casi treinta años de servicio en la CIA, el agente Dew Phillips jamás había visto algo parecido. Se están produciendo casos aislados de violencia extrema sin motivo aparente. Ciudadanos corrientes se convierten en brutales asesinos y atacan a sus amigos, familiares, incluso a sus propios hijos. Los síntomas incluyen paranoia, esquizofrenia y comportamientos agresivos. Para la epidemióloga Margaret Montoya, este caso supone el mayor desafío de su carrera. Ambos se verán inmersos en una carrera a contrarreloj para acabar con tan extraña epidemia antes de que los medios destapen la noticia y el pánico cunda por todo el país.
Para Perry Dawsey todo empieza con fuertes picores y unos extraños bultos azules de forma triangular que aparecen bajo su piel. En realidad se trata de parásitos microscópicos que intentan controlar a su huésped manipulando sus niveles hormonales e inundando su cuerpo con neurotransmisores, lo que provoca un aumento de la agresividad. Perry también experimenta los mismos síntomas que el resto de la gente, salvo por un matiz: él ya es un psicópata violento. Pero ahora deberá hacer uso de todo su autocontrol para mantener a raya su agresividad y deshacerse de los triángulos antes de que sea demasiado tarde.
Edición
384 páginas
Tapa blanda con solapas
Editorial Minotauro
Conclusión
Como digo al principio, las primeras impresiones pueden hacer que dejes de lado algunos títulos del panorama actual, que ya ni traducen los títulos (The Host, por ejemplo), pero que bien merecen una lectura ya sea para apartarlos de tu vista o, como en este caso, descubrir a un tipo maravilloso, sobre todo para aquéllos que gozamos con el terror tanto en la literatura como en la pantalla.
Perry es el personaje típico que si bien sabes que es malo, te cae simpático, y aunque literariamente hablando el libro no aporta mucho, merece la pena leerlo para ser participes de su aventura. Un buen título para leer a la sombra en este verano.
Lo mejor: Sin lugar a dudas el personaje de Perry Dawsey.
Lo peor: La parte inicial hasta que sitúa a los personajes.
Nota: 80